
iSanidad.com: La percepción de los ciudadanos sobre la sanidad pública ha empeorado de forma notable en los últimos cuatro años, según un análisis realizado por Funcas con motivo del Día Mundial de la Salud. A partir de los datos de las encuestas del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el estudio muestra que la satisfacción de los españoles con la sanidad pública ha descendido del 67% en 2020 al 46% en 2024. Se trata de la caída más pronunciada registrada desde el inicio de la pandemia.
Este deterioro en la valoración coincide con una transformación en cómo los ciudadanos perciben el papel de la sanidad en sus vidas. «Hoy, más que antes, muchas personas son plenamente conscientes de cómo sus vidas están directamente condicionadas por el estado y la capacidad del sistema sanitario», señala Funcas.
El análisis se basa principalmente en los resultados de la Encuesta sobre Actitudes hacia el Estado de Bienestar del CIS, realizada en noviembre de 2024. De esta se extrae que la sanidad es el servicio público que más ciudadanos consideran prioritario en términos de financiación. El 93% opina que debería recibir más recursos, muy por encima de otros servicios como la educación (83%) o las pensiones (73%).
A pesar de esta demanda social, la preocupación por la sanidad ha experimentado un cambio cualitativo: se percibe más como un problema personal que como un problema general del país. En marzo de 2025, un 12% de los españoles mencionaba espontáneamente la sanidad como uno de los tres principales problemas del país, un descenso respecto al 15% registrado en 2019. Sin embargo, el 21% la señaló como uno de los problemas que más le afectan en su vida cotidiana, frente al 16% de hace cinco años.
Este contraste entre lo colectivo y lo individual ha comenzado a consolidarse desde mediados de 2022. Mientras la preocupación general por la sanidad bajaba, las menciones personales se han mantenido estables y en niveles altos, reflejando un malestar más íntimo y cotidiano.
Funcas también ha subrayado diferencias significativas en función de variables sociodemográficas. En marzo de 2025, las mujeres (26%) mencionaban la sanidad como problema personal con mayor frecuencia que los hombres (16%), lo que, según el análisis, podría reflejar una mayor implicación en las tareas de cuidado y atención sanitaria dentro del hogar.
Por grupos de edad, son las personas entre 45 y 64 años las que más frecuentemente identifican la sanidad como una preocupación personal, incluso más que quienes ya han superado la edad de jubilación. Este grupo de población suele encontrarse en una etapa vital en la que deben atender tanto a familiares mayores como a sus propias necesidades de salud.
En cuanto a la autoubicación ideológica, la preocupación por la sanidad es mayor entre quienes se sitúan en la izquierda y en el centro del espectro político.
El descenso de la satisfacción con la sanidad pública refleja no solo la tensión acumulada tras la pandemia, sino también una creciente exigencia ciudadana en relación con la calidad y el acceso al sistema sanitario. La alta proporción de personas que reclama más recursos para este ámbito sugiere que la sociedad valora la sanidad como un pilar esencial del Estado del bienestar, pero percibe deficiencias que requieren respuesta urgente.
Para los profesionales sanitarios, estos datos refuerzan la necesidad de avanzar en políticas que aseguren la equidad, la accesibilidad y la calidad asistencial, en un contexto en el que la percepción social puede tener un impacto directo sobre la confianza y la utilización del sistema.