
EL PAÍS, cartas al director: Nací en un hospital público. Fui al colegio y, después, al instituto públicos de mi pueblo. Estudié carrera y máster becado en sendas universidades públicas. A mis 26 años, me he tratado con quimioterapia y operado dos veces para tratar un cáncer en la sanidad pública, mientras mantengo mi sustento económico gracias a una prestación pública por incapacidad temporal. Mi historia es una más entre las de millones de españoles a los que nuestro Estado de Bienestar sostiene en los momentos más frágiles y decisivos de nuestras vidas. Por eso me entristece la corrupción política. Porque no supone solo un desvío de recursos públicos, sino que provoca la erosión en la confianza de los ciudadanos, logrando opacar el inmenso valor de un sistema que, cuando funciona, nos protege e iguala.
Javier Martín Pérez. Salas de los Infantes (Burgos)