
PÚBLICO: Pinchar insulina a un alumno con diabetes, actuar ante una crisis epiléptica o realizar cuidados relacionados con dispositivos médicos son situaciones que forman parte del día a día de algunas escuelas. A partir del curso 2026-2027, estos cuidados contarán con el apoyo de profesionales sanitarios especializados. La Generalitat desplegará profesionales de enfermería y técnicos en cuidados auxiliares de enfermería (TCAI) a la mitad de los centros educativos catalanes para que asuman los cuidados sanitarios invasivas del alumnado con necesidades especiales de salud.
El cambio llega después de la valoración positiva del plan piloto desarrollado este último curso en la Región Sanitaria Metropolitana Norte y forma parte de la estrategia conjunta de los departamentos de Salud y Educación y Formación Profesional para avanzar hacia una escuela más inclusiva. El despliegue empezará el curso 2026-2027 y llegará al 50% de los centros educativos de Cataluña, con presencia en todas las regiones sanitarias. Se prevé completar la extensión del modelo durante el curso 2027-2028.
El objetivo es que las necesidades sanitarias de los alumnos en horario lectivo puedan ser atendidas en el entorno escolar con profesionales formados específicamente para ello. Según los resultados de la prueba piloto, la presencia de personal sanitario en los centros ha incrementado la confianza de las familias, ha reducido la presión sobre los equipos educativos y ha facilitado una respuesta más integral a las necesidades de los alumnos.
Este modelo contribuye a reducir desigualdades y favorecer una escolarización más normalizada del alumnado con necesidades complejas de salud.
La decisión de extender el modelo llega después de la valoración positiva del plan piloto desarrollado durante el pasado curso en la Región Sanitaria Metropolitana Norte. La experiencia se ha llevado a cabo en los municipios de Granollers, Cardedeu, la Garriga y la Ametlla del Vallès. En total, se han atendido 204 casos de necesidades de cuidados sanitarios distribuidos en 57 centros educativos, tanto públicos como concertados.
La iniciativa surgió a raíz del Acuerdo Marco Salud-Educación, firmado en junio de 2025, que establece una coordinación más estrecha entre ambos sistemas para dar respuesta a las necesidades de salud del alumnado durante el horario lectivo.
El modelo diferencia tres niveles de intensidad según las necesidades de cada niño. En los casos de menor intensidad, no es necesaria una intervención sanitaria directa, sino la formación de los equipos docentes y la posibilidad de consultar a la enfermera referente cuando sea necesario. Es el caso, por ejemplo, de alumnos con alergias o epilepsias esporádicas.
Cuando las necesidades son moderadas, los profesionales sanitarios intervienen puntualmente con una frecuencia máxima de dos días por semana. En los casos de alta intensidad, el alumnado requiere la presencia diaria de una enfermera o de un TCAI para garantizar la atención durante toda la jornada escolar.
El despliegue del nuevo modelo no comportará la desaparición de la figura de la monitorización de soporte sanitario. Este personal seguirá formando parte de los centros educativos, pero dejará de asumir los cuidados invasivas.
Cuando el modelo esté completamente desplegado, estos profesionales concentrarán su labor en funciones vinculadas a la autonomía personal y la higiene del alumnado, mientras que las actuaciones sanitarias serán responsabilidad del personal de enfermería y de los técnicos en cuidados auxiliares.