
Diario Médico: La primera ola del Barómetro Sanitario, de marzo de 2026, señala que la sociedad continúa teniendo dudas sobre el Sistema Nacional de Salud. La estructura de la encuesta, como señala el propio Ministerio de Sanidad en la nota técnica, no pueda compararse con la media anual del año anterior y obliga a realizar la comparación con la primera oleada de 2025, con un tamaño muestral similar, para que los resultados sean consistentes.
Con esta particularidad en mente, los datos son tozudos: hace un año el 12,3% de la población decía que “el sistema funciona bastante bien”. En la primera oleada de este año el porcentaje es similar: 12,44%. Y el grupo de personas que pensaban que la sanidad funciona bien pero que “necesita algunos cambios”, vuelve a estar por encima del 40%: 41,6% en 2025; 41,11% en 2026.
Entre los críticos, crece el número de los que muestran mayor descontento: se ha producido un trasvase entre aquellos que pensaban que había que “hacer cambios, aunque algunas cosas funcionaban” (26,4% en 2025 y 24,95% en 2026)) y aquellos que expresan que “funciona mal y necesita cambios profundos” (18,7% en 2025 y 20,28% en 2026).
El grado de satisfacción con el funcionamiento de la sanidad, comparando la primera oleada de 2025 con la de 2026, también muestra un estancamiento: 6,15 en 2025 y 6,16 en 2026.
La encuesta se realizó en marzo de este año, de modo que las sucesivas huelgas semanales de médicos no habían impactado aún en la percepción pública o en el propio funcionamiento del sistema, vía aumento de las listas de espera. El barómetro, en cualquier caso, refiere que el “38,3% de los entrevistados opina que el problema de las listas de espera ha empeorado, el 43,1% que todo sigue igual y el 10% opina que ha mejorado”. Eso sí, señala que “los tiempos de espera son percibidos como poco o nada aceptables por una proporción mayoritaria de la población en todos los niveles, especialmente en consultas, pruebas diagnósticas e intervenciones quirúrgicas”.
El Barómetro explica que Atención Primaria continúa siendo la puerta de entrada principal a la sanidad. El 83,9% de los españoles adultos acudió a un médico del primer nivel en los últimos 12 meses. De ellos, el 84% está satisfecho con la atención, particularmente por la confianza y la seguridad que transmiten los enfermeros y los médicos.
El 54,7% de los españoles mayores de 18 años consultó con un especialista en un hospital en el mismo periodo. El 81,9% de ellos valoran positivamente la experiencia, de nuevo por la confianza y seguridad del personal médico.
El 13,5% de la muestra encuestada refirió haber estado ingresado en un hospital, con porcentajes muy similares en cuanto a actividad programada (49,4%) y enfermedad o problema de salud urgente (45,8%). El 4,4% restante se refiere a los partos. La valoración es positiva en un 88,3%, con los profesionales de Enfermería y Medicina como responsables de esa buena experiencia.
En cuanto a las Urgencias, el 53,1% de los españoles ha acudido a ellas. El 40,2% en su centro de atención primaria y el 54,5% en un hospital. El 4,7% restante ha utilizado un servicio de urgencias extrahospitalarias, como el 061 o el 112. De ellos, el 74,2% están satisfechos con la atención recibida.
El Barómetro señala que el 18,2% de los entrevistados tuvieron algún problema de salud mental o malestar psicológico. Aquí es donde el tamaño de la muestra complica las cosas, ya que la muestra de estudio no llega a las 500 personas (473), lo que provoca que el margen de error alcance los ±4,5 puntos y obliga a la cautela.
El documento cuenta con un capítulo específico dedicado al conocimiento y al uso que la población hace de las herramientas digitales, como la historia clínica interoperable, la receta electrónica interoperable o la consulta electrónica entre comunidades autónomas. Es particularmente revelador que el 60% de la población nunca haya accedido a su historia clínica electrónica (el 37,8% por desconocimiento).
El Ministerio de Sanidad reconoce en la nota técnica del Barómetro que el tamaño muestral de esta oleada (2.602 entrevistas) puede afectar a la precisión de las estimaciones si se compara con la encuesta anual completa (7.800 entrevistas)
Esto implica que el margen de error de esta oleada se sitúa en un ±1,9 puntos porcentuales (vs el ±1,1 puntos porcentuales de la encuesta anual completa). La diferencia entre ambos márgenes no es crítica para los indicadores generales y de la población total (cómo valoran el sistema, cómo de satisfechos están), pero complican la extracción de conclusiones en ámbitos con variaciones de una décima o dos entre oleadas, como ocurre, por ejemplo, en la satisfacción global con el sistema.
Esta diferencia en el tamaño muestral hace que el margen de error en los subgrupos (salud mental, pruebas diagnósticas) sea mucho mayor, ya que los datos no vienen del total de la muestra, sino de una fracción minoritaria. Por el mismo motivo, es imposible hacer una desagregación consistente por comunidad autónoma.